En Colectivo Cinética trabajamos con docentes y centros educativos para impulsar prácticas que contribuyan a construir una educación más inclusiva, participativa y capaz de responder a la diversidad del alumnado. A través de nuestros procesos de formación, asesoramiento y acompañamiento, ayudamos a transformar las prácticas educativas para que todos los estudiantes encuentren mejores oportunidades para aprender, participar y convivir.

Dentro de esta labor hemos desarrollado nuestros programas de certificación, dirigidos tanto a docentes como a organizaciones educativas. Más que acreditar la realización de una formación o el cumplimiento de determinados requisitos, estos procesos ofrecen una oportunidad para analizar la propia práctica, reconocer las fortalezas y detectar posibilidades de mejora, tomando como referencia criterios claros y contrastados.

La certificación se convierte así en un proceso de aprendizaje y mejora: permite tomar conciencia de lo que ya se está haciendo bien, identificar nuevos desafíos y avanzar hacia prácticas cada vez más sólidas y eficaces. Para ello, Colectivo Cinética cuenta actualmente con dos programas de certificación vinculados a la implantación del aprendizaje cooperativo.

Certificación «Docentes Referentes»

La Certificación de Docentes Referentes en Aprendizaje Cooperativo está dirigida a profesores y profesoras que quieren desarrollar y acreditar las competencias necesarias para incorporar la cooperación a su práctica de manera sistemática y eficaz. A través de un proceso que combina formación, diseño, implementación y evaluación de la propia práctica, certificamos a docentes capaces de diseñar y gestionar estructuras y dinámicas de aprendizaje cooperativo y cuya práctica puede, además, servir de referencia e inspiración para otros profesionales de la educación.

Certificación «Escuelas que Cooperan»

La Certificación Escuelas que Cooperan acompaña a los centros educativos en la construcción de las condiciones necesarias para que el aprendizaje cooperativo deje de depender de iniciativas individuales y pueda convertirse en una práctica compartida, coherente y sostenible. El proceso ayuda a analizar y mejorar la implantación de la cooperación en tres niveles complementarios: la organización del centro, la coordinación de ciclos y etapas y la práctica cotidiana en las aulas, reconociendo a las organizaciones educativas que han conseguido convertirse en «escuelas que cooperan».